Nadia Quetzali López Santizo

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Biografía

En enero de 2004, Silvia Santizo, madre de Nadia Quetzali, estaba en el séptimo mes de embarazo; el 14 de enero, a raíz de un susto, fue programada la cesárea. Así fue como nació: un 17 de enero de 2004 a las siete de la mañana en el sanatorio Santa Clara, ubicado en el municipio de Villa Nueva, Guatemala.

Es la quinta y última hija de una familia numerosa, donde fue fruto de una reconciliación de sus padres. Fue así como su madre tomó la decisión de operarse y hacerse cargo, como ya lo venía haciendo, de sus cuatro hermanos mayores: Fabricio, Fernanda, Valery, Jonathan y de Nadia que, según ella, cerró con broche de oro este ciclo.

Sus primeros 59 días de vida se definieron por haber confundido el día con la noche. En los siguientes años fueron un recorrido por sus primeros pasos, palabras, conocer distintos géneros musicales, bailar, cantar y leer junto a sus hermanos y su mamá.

Cumplió cuatro años y era una buena etapa para empezar a estudiar; su mamá la inscribió en la escuelita Valle Verde que quedaba muy cerca de su casa. Al finalizar el primer día de clases, dijo que no volvería a ir a ese lugar. En efecto, fue su primer y último día de clases en la escuela Valle Verde. Sus hermanos dicen que visitaron con ella alrededor de seis colegios diferentes. Las opciones ya se estaban terminando, cuando su mamá pensó en el Instituto María Auxiliadora (IMA). donde habían estudiado sus dos hermanas Fernanda y Valery.

Inició su proceso de admisión para el grado de Kinder; los resultados fueron satisfactorios. Recuerda sus primeros días de clases cumpliendo cinco años en esos días. La levantaban a las cuatro de la mañana media adormilada, su mamá la cambiaba y cuando le decían que ya se tenían que ir, tomaba su franela y almohada para dormirse en el asiento trasero del auto.

Los primeros días realmente fueron escalofriantes para Nadia. No importaba quién la fuera a dejar a la puerta de la clase terminaba llorando y, en el peor de los casos, vomitando de los nervios. Al tiempo se acostumbró a la idea de ir a clases, hasta que le empezó a gustar.

Más adelante empezó a presentar ciertas alergias en la piel; por eso le hicieron una biopsia. Desde entonces, reconoce que su piel es bastante delicada, pues ha presentado una que otra alergia al pasar del tiempo. Actualmente, la alergia se acrecienta en dependencia a la exposición de sol que reciba; en algunos casos ha tenido crisis bastante incómodas porque genera bastante picazón y calor en la piel.

Formación académica:

  • Kinder y primaria, Instituto María Auxiliadora.
  • Básico y bachillerato, Liceo Javier Vespertino.
  • Licenciatura en Química Farmacéutica, Universidad del Valle de Guatemala.

Reconocimientos:

  • Mención Honorífica, Olimpiada Centroamericana de Matemática de Colegios Jesuitas 2018. Categoría: Segundo curso.
  • Primer Lugar, Certamen creativo “Libre Expresión 2019” Concurso de es‐
  • Categoría única.
  • Finalización del diplomado en iniciación musical en violín.
  • Medalla Bachiller destacada en servicio y solidaridad, 2021.

Encuentro con la Fundación:

Desde que estaba en segundo curso, Nadia inició con su búsqueda respecto a lo que quería estudiar y dónde estudiar. En primer lugar, estableció que la universidad de sus sueños era la UVG; fue así como se lo mencionó a su mamá y ella le dijo que debía estar consciente que no estaba dentro de sus posibilidades, pero que existían las becas y tenía que buscar una que fuera “completa”.  En ese momento, no tenía idea si eso existía.

Un día leyendo la prensa encontró un anuncio de las becas universitarias, de la Fundación Juan Bautista Gutiérrez, que le llamó tanto la atención que se informó sobre todo acerca de ella y supo que esa sería su oportunidad en un par de años. El tiempo pasó y siempre se emocionaba con las convocatorias de beca, aunque no le tocara aplicar.

Llegó el año 2021, la convocatoria se abrió y el primer día ya estaba llenando su Formulario. Algo gracioso es que Nadia no estaba segura de qué iba a estudiar, pero las preguntas del formulario fueron un complemento para llegar a la respuesta idónea.

El día que lo tenía listo, se reunió con su mamá y sus hermanos para enviarlo. Cada etapa tenía su complejidad o esfuerzo necesario, algo excepcional y que no cambiaría por nada. Mientras avanzaba en cada una de estas, llegaba un correo informando los avances del proceso que, no importando la hora o la fecha, esperaba que estuvieran todos en casa o en línea para poder leerlo y siempre lo celebraban con gritos, abrazos y una gran sonrisa en el rostro, como si ya le estuvieran dando la beca.

Cuando recibió oficialmente la beca, fue una experiencia única, una de las más felices de su vida, y no solo para ella sino también para su familia porque el logro también era de ellos.

Otras actividades importantes:

Ha hecho servicio social por parte del Liceo Javier en: casas hogar, visita a niños con síndrome de Down y autistas, Hospital San Juan de Dios y proyecto en ayuda a la comunidad de Santa María Chiquimula, Totonicapán.

Participante de un proyecto familiar de ayuda social en el que se ayuda directamente a alguna persona o familia específicamente con alimentos, medicamentos (a través de su hermano que es médico) y/o ropa en diferentes épocas del año.